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El circo del arcoiris

Texto: Cristina Sáez Torres Fotos: Sara Lázaro
Seguro que muchas veces, cuando has ido a la playa o a la montaña, has visto gente con cometas y te has preguntado si sería difícil. ¿Cómo controlan la cometa? ¿Cómo hacen que giren, que suban más o menos? ¿Por qué no se les escapan de las manos? Las cometas son esas cosas de tela, papel o plástico que vemos a veces y que manchan el cielo de colores. Hacer mil y una acrobacias con ellas no resulta nada complicado. Tan sólo tienes que seguir unos cuantos consejos.
Límite: el cielo
Volar una cometa es sencillo. En primer lugar, claro está, tienes que tener. El precio de estos pájaros de papel depende de lo grande que sean, de la forma, de la calidad... pero si lo que quieres es tan sólo probar, con una barata tendrás más que suficiente. Hay de miles de formas y de miles de colores. Escógela a tu gusto, aunque si eres novato es mejor que la cometa no sea muy grande. Cuanto más pequeña, más fácil de manejar.
También te la puedes hacer tú mismo. Es sencillo y te llevará poco tiempo. Hay un montón de libros sobre cómo hacer cometas y en internet, hay muchas páginas de niños que te explican cómo fabricarte una, así como sus experiencias.
La única norma que hay en este circo del aire es no molestar a los demás con nuestra cometa y ser respetuosos con el medio ambiente. Es decir, que si se te rompe una varilla de la cometa, o se desprenden algunos de los papeles que adornan la cola, no los dejes tirado, recógelos y ponlos en una papelera. A partir de aquí, el único límite es el cielo. Ya lo sabes, ¡a volar!
Cosa de chinos
Al igual que los palillos, las damas o los fuegos artificiales, los chinos fueron los inventores de la cometa, hace más de 2000 años. Aunque al principio no se utilizaban como pasatiempo. Algunos cuentos chinos explican que una vez el ejército chino, en el año 200 aC, quería entrar en una ciudad amurallada e invadirla; así que se situó en frente de las murallas y se dispuso a excavar un túnel. Pero tenían un problema: no sabían cuántos metros debía tener el túnel para entrar en la ciudad y sorprender a su enemigo. Así que, no se les ocurrió otra cosa que hacer volar una cometa por encima de la ciudad; una vez la cometa estuvo dentro, contaron los metros de hilo desde donde ellos estaban hasta la cometa y así supieron la distancia exacta que tenían que excavar. Estos chinos ingeniosos, claro está, ganaron la batalla.
El arte de volar cometas se extendió desde China a Japón, a Corea, a la India mediante los comerciantes de sedas y especias. Los japoneses, por ejemplo, utilizaban las cometas para alejar a los espíritus malignos y para pedirles a los dioses ricas cosechas. Después, poco a poco, y debido a lo divertido que resultaba, se fue convirtiendo en un pasatiempo muy popular en todo Oriente. Hay dibujos muy antiguos de cometas en forma de dragón, uno de los animales sagrados de muchas culturas orientales.
Existe una anécdota graciosa en torno a las cometas que cuenta que hace unos trescientos años, en un castillo japonés llamado Nagoya se decía que en la torre más alta del mismo había una colección de figuras de oro. Un ladrón utilizó una cometa muy grande para poder subir hasta la torre más alta del castillo y robar todas las estatuas del tejado. Pero el pobre tuvo muy mala suerte: además de no encontrar nada en el tejado, tan sólo cuerdas y piedras, lo pillaron y acabó en la cárcel.
Días de cometas
Las cometas bailan en el cielo gracias al viento. Sin embargo, a veces el viento se puede convertir en nuestro enemigo. Cuando salgas a volar tu cometa, asegúrate de que no hace demasiado viento, ya que podría hacer que se te rompiera la cometa, que no pudieras manejarla bien, que se te escapara... Lo ideal es que el viento sea de fuerza media, para que puedas hacer piruetas en el cielo con tu cometa estirando y dejando ir el hilo. Tus padres te aconsejarán cuándo es el mejor momento.
Recuerda que para pasártelo bien tienes que evitar todo peligro. Así que, escoge un sitio abierto, grande, lejos de las carreteras, de los tendidos eléctricos o de los aeropuertos. Así evitarás que se te enganche y se te estropeé. Es mejor, también, que vueles tu cometa donde no haya demasiada gente, porque le puedes hacer daño a alguien si le das con ella. Los parques grandes, las playas o el campo son lugares ideales. Cuanto más espacio tengas, más hilo podrás dejar ir y más bailará la cometa en el cielo.
¡Ah! ¡Cuidado con los árboles “comedores de cometas”! Si estás en un parque o en la montaña y hace viento, ve con cuidado, porque se te puede enganchar en las ramas de los árboles, y a ver luego cómo la recuperas. Nunca, además, salgas con tu cometa si llueve o hay tormenta, porque la cometa atrae la electricidad y te podría dar una descarga.
Cómo hacer volar tu cometa
Para hacer volar tu cometa necesitarás la ayuda de tu padre, de tu hermano pequeño, de tu tía, de tu vecino o de un amigo del cole. Así que, diles que vais a volar la cometa y cuéntales lo bien que os lo vais a pasar. Una vez llegues al sitio donde quieras volar la cometa, dile a quien te acompañe que la coja y la sujete por encima de la cabeza; tú aléjate un poco, coge el hilo de la cometa y ponte de espaldas al viento; ¿que no sabes en qué dirección sopla el viento? Hay un truco bien fácil: coge una hoja, sujétala con los dedos y mira a ver para donde se inclina.
Cuando te hayas colocado, y si hay viento suficiente, la cometa se elevará sola. Deja que se eleve un poco y contrólala con los hilos, estirando y dejando ir para que suba. Una cola ayuda a que la cometa se estabilice. Las colas de las cometas son esas tiras multicolores que están enganchadas a la cometa. Normalmente, son superligeras y serpentean en el aire, produciendo imágenes muy bonitas.
Si cuando estás volando tu cometa, se te enreda con otra, ¡no tires o las romperás! Ves con cuidado, camina con la otra persona hasta que solas se desenganchen. Y si tú dominas más que la otra persona, échale un cable, volar cometas es más divertido cuando se hace en equipo.
Puedes volar tu cometa en cualquier punto de la Península siempre que respetes las normas que te hemos comentado.
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