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Scalextric, mucho más que un juguete

Texto: Iván Vila Fotos: Sara Lázaro
Todos los años cuando llegan las fechas navideñas aparece el juguete que ha tenido más éxito entre los pequeños de la casa. Cada año van cambiando los juguetes de más éxito, la moda de un año ya no existe para otro, pero hay una excepción que se confirma cada año: el mítico scalextric.
Todo comienza con el montaje de la pista. Podemos correr en el circuito de Silverstone, en Imola, Nurburgring o Montmeló y, por qué no, montar nuestro propio circuito con chicanes, cambios de rasante, curvas deslizantes... Podemos, en definitiva, montar un circuito donde poder competir contra nuestros amigos y pasarlo lo mejor posible a los mandos de un Minardi de Marc Gené o un Ford Focus de Carlos Sainz, el Ferrari de Michael Schumacher y la última novedad, el Mini Cooper “Vintage”, réplica del mítico coche ganador del Rally de Montecarlo de 1967.
Todos cuando éramos pequeños nos hemos pasado tardes enteras jugando al scalextric. Al principio era todo más simple, circuitos más fáciles, coches como el Porsche 911 o el Ford Mustang que hacían las delicias de los jóvenes de los 70. Luego se pasó a los Ford Rs-200 “Marlboro” o el Audi A4, que cogían unas velocidades de vértigo y con los que tenías que manejar el mando con mucha delicadeza para no salirte de las pistas. En los 90 destacaban las réplicas de fórmula 1 o los coches más modernos que pilotaban los grandes del Mundial de Rallye como los Mitshubitsi o el Toyota Celica y que hacían las locuras de los coleccionistas de estos coches.
Antes, todo era mucho más sencillo. Cogías el mando, acelerabas e intentabas llegar a la meta antes que tu rival, intentando no salirte en las curvas del circuito que habíamos montado para disfrutar toda una tarde. Con el paso de los años el scalextric ha ido evolucionando y ahora podemos disfrutar mucho más con este juego. En la actualidad tenemos curvas deslizantes, donde hay que controlar al máximo la velocidad de nuestros coches, zonas con un solo carril...Ahora tenemos que llegar antes que nuestro rival para no chocar y salirnos de la pista e incluso podemos ver la velocidad que cogen los coches con los nuevos velocímetros (ya no nos tenemos que preocupar por ir contando las vueltas que nos faltan, ya que hay un cuenta-vueltas automático, con lo que puedes disfrutar mucho más y ensayar las salidas con el semáforo). Todo han sido mejoras pero no sólo en las pistas, sino también en los coches, mucho más evolucionados, rápidos y algunos de ellos con luces delanteras, lo que aumenta mucho más la sensación de realidad y la posibilidad de realizar carreras en la oscuridad de nuestra habitación.
En definitiva, el scalextrix es mucho más que un juego. Es casi una leyenda mítica que todavía causa furor entre los más pequeños, bueno y no tan pequeños, de la casa, ya que se realizan numerosos campeonatos de scalextric de gran competitividad entre los participantes. Algunos de ellos, incluso, tienen renombre y son de gran importancia a nivel mundial, aunque es igual o más divertido disfrutar de este juego en casa, con tus amigos y viendo quien es el mejor trazando las curvas, acelerando o el más rápido para ganar la carrera. Lo mejor de todo es que año tras año seguirá siendo igual de emocionante o todavía más, lo que hará que este juego sea, si cabe, mucho más mítico de lo que ya lo es en la actualidad.
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