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Diversión a la carta sin papás

Texto: Carles Murillo Fotos: Sara Lázaro
Para todas las edades
Los campamentos de verano o colonias son una serie de actividades que realizan un grupo de niños bajo la supervisión de unos monitores titulados que poseen experiencia en el trato y cuidado de los chavales, así como en la organización de todo tipo de juegos y actividades.
Estas actividades tienen lugar en casas arregladas para esta finalidad: habitaciones grandes con literas, baños adaptados a las necesidades de un numeroso grupo, comedor amplio y con largas mesas. Estas casas de grandes dimensiones suelen estar ubicadas en pequeños pueblos, apartados de las grandes urbes y a un paso del entorno natural.
Dependiendo de la edad de los niños, las colonias pueden durar más o menos tiempo, aunque la oferta siempre es muy amplia y siempre se encuentra la más apropiada, tanto a nivel económico, duración temporal, distancia y actividades programadas.
Normalmente los niños empiezan a ir de campamentos a los 7 años y pueden hacerlo hasta los 16 ó 17. Cuanto mayores sean los chavales más diversas serán las actividades que podrán realizar.
Una gran idea
No es nada descabellado que tus hijos disfruten de 10 ó 15 días en compañía de sus mejores amigotes del cole y realicen todo tipo de actividades lúdicas al aire libre. Las colonias de verano son una válvula de escape para los niños: permite que se desfoguen, quemen energías y se libren de las tensiones una vez han terminado el colegio. Es una decisión muy acertada, ya que los niños disfrutan a lo grande.
Una actividad que combina la formación y el ocio
En unas convivencia los niños aprenderán disciplina, a cumplir con los horarios marcados por los monitores, a relacionarse con otros compañeros que no han conocido, a realizar actividades en grupo, a crecer como persona, en fin a ser más autosuficientes y al mismo tiempo a divertirse de lo lindo. Con 10 ó 15 días fuera de la “cáscara familiar” aprenderán nuevos juegos, realizarán actividades íntimamente relacionadas con la naturaleza o desplegarán su faceta artística a través de interesantes talleres (de pintura, de manualidades, de teatro...).
Esta lista de actividades es muy larga y vuestro hijo intentará contárosla todas de golpe mientras baja las escaleras del autobús el día en que lo vayáis a buscar junto con el resto de padres. Las anécdotas, chistes, risotadas y la muestra de todos los conocimientos adquiridos serán el pan de cada día durante todo el verano. Eso sí, la primera noche y la segunda después de los campamentos dormirán como auténticos lirones.
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