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Parapente: Suspendidos en el aire

Texto: Carles Murillo Fotos: Sara Lázaro
El parapente es un deporte joven, atrevido, singular, que ha surgido del paracaidismo y en el que podréis tener sensaciones que nunca hubieseis imaginado. El parapente en sí es una simple ala flexible. El ris-top es el material especial que constituye este ala que permitirá que voléis como pájaros. El piloto se ata un arnés a la cintura y de éste surgen los suspentes, que son las cuerdas que unen al piloto con el ala.
No debemos incurrir en falsas analogías ni odiosas comparaciones, el parapente no es un paracaídas. El parapente, como ya hemos comentado anteriormente, es un deporte que surge del paracaidismo, y la diferencia básica estriba en el hecho de que éste funciona una vez la vela se ha hinchado con el aire.
La forma del parapente, aerodinámica, permite al piloto planear, aprovechando las corrientes térmicas, y usando los comandos, uno izquierdo y otro derecho. A través de los comandos el piloto podrá gobernar el parapente, controlando la velocidad, la dirección y la altura. El modo de conseguirlo es conociéndose al dedillo las corrientes de aire, catalogadas en térmicas y dinámicas.
¡A volar!
Si nunca habéis intentado saltar desde la ladera de una montaña y no tenéis ni idea de cómo hacerlo, corred hacia una escuela de vuelo, ataos a un arnés y ¡a volar con un instructor!
Comprar un parapente no es muy recomendable si no estáis dispuestos a seguir con esta práctica, pero si lo que queréis es vivir una experiencia singular solo tenéis que ir a una escuela y realizar un vuelo en tándem. La misma escuela os proporcionará el material necesario.
Este tipo de vuelo, el tándem, se realiza con un profesor, que se encargará de llevar el control del parapente mientras disfrutáis de una espléndida vista y degustáis una increíble sensación de libertad y ligereza. El tándem se realiza la primera vez que se vuela.
Un fantástico caos de sensaciones...
Las personas que han probado el parapente lo describen como un caos de sensaciones, una fuente ilimitada de experiencias que se entremezclan a lo largo de la duración del vuelo. Por un lado podréis disponer de la auténtica vista de pájaro, divisar el mundo des de las alturas es algo sensacional. La tranquilidad de estar en el aire contrasta al principio con la tensión y los nervios, pero a medida que os familiaricéis con la situación, empezaréis a disfrutar de verdad. La elevación provocada por las corrientes de aire sacudirá vuestro interior, añadiendo una genial sensación de ingravidez, como si el resto del mundo no fuera con vosotros.
Planear como una auténtica águila imperial, eso es lo que haréis, sintiendo la fuerza del viento en las alturas, mientras que bajo vuestros pies avistaréis un paisaje natural en el que el verde será la nota predominante.
Lo esencial para volar en parapente
Lo esencial en el parapente es poseer esa pizca de atrevimiento, las ganas y el deseo de pasar un rato diferente, fuera de lo normal y tener experiencias que están al alcance de pocos decididos que se han decidido a comprobar la sensación de volar como un pájaro.
Es muy importante empezar los primeros vuelos en una escuela y con un instructor, que nos demuestre que se puede volar como lo hacen las aves. Los cursos de iniciación son muy útiles para adquirir la experiencia suficiente para volar solo.
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